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Significado de la Navidad.

Aunque no se sabe el día exacto de la Natividad del Hijo de Dios, la Iglesia la viene celebrando el 25 de diciembre desde el siglo IV en Roma; tal vez como modo de cristianizar y sustituir las fiestas paganas del sol invicto que empieza a triunfar sobre el invierno y la noche, por las del sol que nace de lo alto, Cristo Jesús; o bien por distar nueve meses del 25 de marzo (primavera), que por tradición (ya documentada por San Agustín) se asociaba al comienzo del mundo y a la concepción y a la muerte de Jesús.
El primer testimonio de esta fiesta lo tenemos en el calendario de Filocaliano (354), teniendo gran influencia las controversias contra Arrio en el Concilio de Nicea (325), donde se definió la fe en la divinidad de Jesús.
El día de Navidad se celebran tres misas: la de la vigilia (misa del Gallo), la de la madrugada (misa de la Aurora) y la del día. El tiempo litúrgico de Navidad se prolonga hasta el domingo del Bautismo del Señor.
Los antiguos romanos denominaban el Canto del Gallo al comienzo del día, en la media noche, de ahí viene el nombre de Misa del Gallo a la misa que se celebra en la media noche.
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El Nacimiento de Jesús.

El belén, o nacimiento, designa en nuestra cultura occidental la representación, con figuras de animales, ángeles, personas, etc. de diversos materiales, del nacimiento de Jesús en el pesebre, tomando su nombre de la ciudad de Judea, próxima a Jerusalén, donde nació el Salvador.
Los primeros belenes datan de los siglos IV y V, pero su gran promotor fue San Francisco de Asís, quien en 1223 inauguró un nacimiento en una gruta de Greccio, e incluso pidió permiso al Papa Honorio III para ambientar la misa de nochebuena con un pesebre y dos animales vivos. Invitado el pueblo a asistir con luminarias, se celebró una eucaristía en la que el santo hizo de diácono y predicó una homilía que conmovió a los asistentes.
Los franciscanos y las clarisas extendieron por todas partes esta tradición, llegando a España desde Italia por la costa levantina. En el siglo XVIII, siendo rey Carlos III, arraigaron las figuras de loza o porcelana provenientes de Nápoles, y comenzó a proliferar la colocación de belenes en las casas.
· Bendición del belén navideño familiar
"Es laudable la costumbre de instalar en las casas un 'belén' o 'nacimiento', que recuerda y ayuda a vivir el misterio de la Navidad.
Para dar más sentido religioso o para significar su inauguración puede hacerse un rito de bendición, que signifique el comienzo de las solemnes fiestas navideñas". (Bend. 1243-1244)
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Corona de Adviento en la Navidad.

Viene de la palabra latina "adventus", que significa venida, llegada; es un tiempo de preparación a la Navidad. Su origen histórico no es muy claro, pero parece situarse entre los siglos IV y VI, tanto en Oriente como en Occidente. En España, el Concilio de Zaragoza (hacia 380) habla de tres semanas de preparación a la Epifanía, con tono bautismal. Ya en el siglo VI, en la Roma de San Gregorio Magno, se testimonia su existencia con las cuatro semanas conocidas hoy. En el rito Ambrosiano e Hispanomozárabe los domingos de Adviento son seis. El tiempo de Adviento comienza con las primeras vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las primeras vísperas de Navidad (NU 40). La liturgia tiene hasta el 16 de diciembre un carácter escatológico, y después uno más preparativo de la fiesta.
Asociada a este tiempo está la corona de Adviento: un conjunto de cuatro velas con ramas vegetales que una a una se van encendiendo en cada semana del adviento, y que en Navidad se puede completar con una quinta vela de color blanco junto a una imagen del Niño Jesús. La corona se coloca tanto en iglesias como en casas particulares y procede de los países escandinavos y de Alemania. Tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, la forma redonda como eternidad, etc. En el "Bendicional", en la tercera parte, donde se encuentran las bendiciones de las cosas destinadas al uso litúrgico o a las prácticas de devoción, (Bend. 1238-1242) se ofrece un rito para su bendición y encendido cada domingo.
· Bendición de la corona de Adviento en familia
"La 'Corona de Adviento' o 'Corona de las luces de Adviento' es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación de la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya su significado religioso.
La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.
La corona de Adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida". (Bend. 1235-1237)
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El Arbol de Navidad

Dice la leyenda que, hace mucho tiempo, en el siglo VIII, un monje benedictino inglés, llamado Winfrid, dejó el monasterio en el que vivía para evangelizar a los pueblos del centro de Europa. Un día al monje Winfrid se le ocurrió hablarles de Jesús a las gentes de aquellas tierras, utilizando los mismos símbolos que ellos tenían, y les mandó cortar un árbol y plantar un abeto en su lugar. Entonces les dijo que sus dioses, como casi todos los árboles, morían, pero que Dios, como el abeto, es eterno.
El abeto se adornó con velas para mostrar de ese modo que Dios es la luz del mundo y así comenzó a utilizarse el árbol de Navidad lleno de luz en los hogares de casi todo el mundo. El monje Winfrid fue más tarde San Bonifacio, apóstol de Alemania.
Tiene un doble simbolismo: el árbol del Paraíso, que recuerda a Adán y Eva, que se conectaron a la Navidad al celebrarse popularmente su fiesta como santos el 24 de diciembre, y es ahora el árbol de la auténtica vida, al nacer el segundo Adán, Cristo. Y también la luz que acompaña al nacimiento del Mesías esperado, por las velas encendidas y la estrella de Belén en lo alto.
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